lunes, 2 de junio de 2008

Un pedacito de su tristeza

Augusto Rubio Acosta

El día que mi madre dijo: ay hijo, porque mejor no eres albañil, contador, chofer o ambulante; político aunque sea, Gucho, o cualquier otra cosa, pero que no tenga nada que ver con los periódicos y esas cosas en las que andas y que bueno, a una le ponen los nervios de punta o en todo caso le indignan por la precaria situación en que realizas tu trabajo, recordé lo que una vez soltó en las aulas cierto profe trotskista y vidente: “el periodista rico no es periodista verdadero, muchos de nosotros realmente hemos nacido para ser pobres y nos contentamos –perdonen la tristeza- con tener como capital terrenal algunos libros viejos, una portada diaria (muy nuestra) y una familia que al final del día nos recuerda que somos humanos y que nada de lo humano nos es ajeno”.

Pero ahora que recuerdo, cuando vivía con mamá ella nunca se fastidió por el estado psicótico en que a veces me hallaba, jamás dijo una palabra cuando me vio salir -de sueño- disparado como un demente camino a algún incendio de última hora y sólo basado en la premisa de que “la gente tiene derecho a saber lo que pasa”. Y es que seguro intuía que tenía ganas de entrar con estos pies adonde el resto de gente no querría estar nunca: al interior de una cárcel, a podridas comisarías, hospitales sin nombre (y con galenos en huelga), incendios, atentados, invasiones y accidentes, procuradurías ¿anticorrupción?, paros regionales, marchas de desempleados, enfrentamientos entre tombos y huelguistas, tristes comunas, corruptos gobiernos regionales o atiborrados estadios donde juegan siempre a nada –al igual que los políticos- “los equipos del pueblo”.

El día que mi madre dijo que mejor me dedique a otra cosa, le dije que no, Tere, gracias, pero ya no hay vuelta, y que ésta –al igual que la lectura- era la única forma de vivir que imaginaba, y que debía empezar a resignarse a mi vida a salto de mata, ponerse a llorar o acompañarme -con el cafecito de las mañanas y el pan integral que el panadero le avienta temprano a su balcón de Casuarinas- cada vez que abre el periódico del día y encuentra en los créditos del diario su apellido y un pedacito de su alegría, de su tristeza.

Menos pobres, más desiguales

Santiago Pedraglio

Después de seis años de crecimiento de la economía del país, el porcentaje de pobreza comienza a reducirse. Este hecho es indudable, bienvenido y no viene al caso discutirlo.

No obstante, subsisten tres temas en debate: 1) el Gobierno estaría manipulando las cifras para que la reducción parezca mayor de lo que es (de 44% a 39% en un año, es la versión oficial); 2) el modelo económico permite la reducción sobre todo de la pobreza de la costa, pero no la de la sierra ni la Amazonía, especialmente en las zonas rurales; y 3) la información oficial minimiza la creciente desigualdad entre la costa urbana y el resto del país, sobre todo el mundo rural.

Los críticos de la metodología empleada aducen que la canasta de consumo usada para medir la línea de pobreza y de extrema pobreza se ha hecho más "ralita", porque se ha puesto como referencia para elaborarla un perfil de consumo más pobre.

El segundo argumento crítico a la metodología es que si en un año la economía creció a 9% y la pobreza se redujo en 5,2%, se estaría a punto de batir un récord mundial en la relación crecimiento de la economía-reducción de la pobreza: si hasta el año pasado las cifras indicaban que por cada punto de crecimiento del producto bruto interno la pobreza se reducía en 0,2%, ahora resulta que cae en cerca de 0,6%.

En el ámbito urbano, sobre todo costeño, la tendencia a la reducción de la pobreza es importante. Ha crecido el empleo en el sector formal de la economía, en ciudades como Lima y Trujillo, y, paralelamente, como manifestación de esta tendencia, el crecimiento del número de empleos en la microempresa se ha estancado. Es una buena noticia.

El núcleo duro es la pobreza rural, sobre todo serrana y amazónica, que cede en muy pequeñas cuotas, demostrando que no bastan las políticas asistenciales (Juntos y Crecer) ni menos el ingreso del gran capital que plantea el presidente de la República.

Urgen políticas que consoliden las cadenas productivas, las asociaciones, la asistencia técnica y la comercialización de la producción en favor de las micros, pequeñas y medianas propiedades.

Un dato relevante es que en los últimos años, a pesar del alza espectacular de las exportaciones agroindustriales, el crecimiento del PBI agropecuario es pobrísimo: mucho menos de la mitad de crecimiento del PBI nacional (2,4% contra 9% en 2007).

Finalmente, la información oficial difundida refleja la pobre y dramática distribución del consumo en el Perú: no solo el mundo rural se distancia cada vez más del urbano (hay que prepararse para nuevas migraciones), sino que, consecuente con ese hecho, el 10% más pobre gasta mensualmente solo un promedio de 74 soles (4 soles más en 2007 que en 2006).

Más aún: el 20% más pobre del país, mayoritariamente rural, es el que menos ha aumentado su gasto durante el año analizado.

* Tomado de Perú21.

Galeano: El dominio enloquece al mundo

“Desde que era chiquito e iba a la escuela y la maestra me decía que el vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio los dos océanos desde una cumbre de Panamá. Y yo levantaba la mano y le decía: ‘Señorita, señorita, entonces los que vivían ahí eran ciegos’. Y ella me echaba de la clase por insolente..."

domingo, 1 de junio de 2008

La reentré de Coyné

Peruanista André Coyné habla sobre la poesía perdida de César Moro, los 70 años sin Vallejo y la rebeldía de Haya de la Torre

Carlos Cabanillas*

El crítico francés André Coyné pasó por Lima como una aparición. Mantuvo una pesada agenda durante su enésima llegada al país que ama. Pesadísima, teniendo en cuenta que nació en 1927. El miércoles 21 de mayo disertó sobre César Moro en el Raúl Porras Barrenechea. El jueves, dentro del mismo instituto, recibió un homenaje al lado de Luis Jaime Cisneros, Fernando de Szyszlo, Marco Martos y Fernando del Solar. El viernes dio una concurrida conferencia en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega de la Cancillería, llena de anécdotas y evocaciones de Georgette Phillipart y César Vallejo. Esa misma noche participó de una romería a la tumba de Moro. Allí se escenificó Ojo de Gallo, obra teatral del vate que emocionó mucho al académico.

Setenta años sin Vallejo. ¿Cómo los recibe?
Me nombraron Patriarca de Santiago de Chuco. Viajé junto al peregrinaje del grupo Capulí. Visité su casa y la biblioteca en su nombre.

¿Qué recuerda del primer Vallejo?
Que vivía en un hotel frente a la casa de Georgette. Ella lo observaba hablar con muchas gesticulaciones a través de su ventana. Tantas, que pensó que era mudo. Así se habla acá.
Se comenta que viene preparando una edición de las obras completas de César Moro.

Vamos a publicar su poesía completa gracias al hijo de su hermano, (el empresario) Néstor Quíspez Asín. Como tiene una fortuna, va a asumir los costos de la primera edición. Cedo la custodia de la obra de Moro siempre y cuando se comprometan a difundirla.

Se presume que hay muchos poemas inéditos.
Algunos archivos han desaparecido. Otros deben traducirse. Hay cartas, y muchísimos poemas inéditos en francés. Estoy regresando a Francia por manuscritos.

Usted fue reacio a la traducción.
Cambié de opinión. Hemos encontrado a alguien capaz. Moro escribió en francés porque se volvió poeta en francés, tras conocer el surrealismo. Antes quería ser pintor, bailarín. Los pocos poemas que había publicado no valían gran cosa.

¿Cuál de los libros que se inspiran en la vida de César Moro le gusta más? La ciudad y los perros, por ejemplo, o Efecto invernadero de Mario Bellatin.
La ciudad y los perros falseó totalmente la imagen de Moro. Él sólo iba dos horas por semana al Leoncio Prado, y jamás tuvo problemas de disciplina con sus alumnos. Recuerdo que guardaba la fotografía de un cadete uniformado. La foto tenía una dedicatoria para su profesor. Evidentemente tenía una buena relación con ellos. El otro libro no lo conozco.

Son personajes de la ficción. Es comprensible que no se asemejen del todo al poeta. Exagerarlo todo es una prerrogativa de Mario Vargas Llosa. Recuerde La tía Julia y el escribidor.
Siguiendo con las exageraciones, el pasado mes de abril hubo una reacción desproporcionada por sus declaraciones a un canal trujillano.
Fui censurado por contar cómo iba a bares de hombres y mujeres con Haya de la Torre. Japón no era aún la potencia mundial que es hoy. Muchos universitarios acudían a los bares para encontrar a un señor que los protegiera.

Ha contado esa anécdota varias veces.
Simplemente he atestiguado lo que vi. En París, por ejemplo, conocimos a un señor que se presentaba junto a un universitario. A pesar de eso, miraba a los demás. Haya le advirtió, en francés, "cuidado: su amigo parece celoso de sus miradas". "No", le corrigió el caballero. "Él está celoso de su amigo", dijo señalándome. Viví amores inolvidables. No es como el amor ordinario, que es distinto.

Vivió en la Lima de fines de los cuarenta. ¿Qué ha cambiado?
En los tiempos de Moro era más fácil encontrar muchachos en la calle. Creo, además, que el término 'gay' ha cerrado muchas puertas. Ahora existen lugares sólo para gays. Ni a Moro ni a mí nos gustó ese término. Atenta contra la libertad.

* Tomado de Caretas 2029.

Nadie recuerda al padre de Platero *

Hace 50 años que murió Juan Ramón Jiménez.- Ninguna ceremonia de rango estatal rememorará hoy al poeta

A Juan Ramón Jiménez le concedieron el Premio Nobel el 25 de octubre de 1956, dos días después moría su mujer, Zenobia Caprubí, en Puerto Rico, donde hoy hace exactamente cincuenta años moría él también. Su heredera Carmen Hernández Pinzón se lamenta de que en este día no haya ningún acto institucional que recuerde esta fecha.

Desde que en 2006 se creara, desde la Diputación de Huelva, el trienio juanramoniano para conmemorar estas efemérides, "se han hecho exposiciones, y sobre todo publicaciones y reediciones, que es lo que más nos interesa para que se conozca su obra, pero, la verdad, da pena que hoy en el aniversario de su muerte no se haga nada para recordarlo", ha explicado Pinzón, sobrina nieta del poeta y la persona que cuida de todo su legado.

Y es que a Juan Ramón Jiménez, que nació en Moguer (Huelva) en 1881, "padre de todos los poetas, del que han bebido todas las generaciones y el que mejor resiste la prueba del paso del tiempo por su pureza", como reconoce el poeta leonés y antólogo del Nobel Antonio Colinas, todavía no se le conoce bien. "Después de medio siglo de su muerte queda mucha obra suya por publicar. Han salido muchas reediciones y hemos adelantado libros, pero queda mucha obra por conocer para saber cómo iba creciendo la voz de Juan Ramón como poeta, y en eso estamos.

Es nuestro empeño que cada vez se saquen más libros, eso es más importante que los homenajes", reconoce Pinzón. Para la heredera del poeta falta otra parte muy importante por hacer, y es la digitaización de todos los archivos y documentos de Juan Ramón. "Existen alrededor de 200.000 manuscritos, entre el archivo de Puerto Rico y los de aquí que quedan por digitalizar. Papeles escritos a lápiz por el poeta que con la humedad de Puerto Rico se están perdiendo y es urgente su digitalización", argumenta Pinzón, que asegura que desde todas las administraciones le dan "buenas palabras" pero "al final nadie hace nada". "Si no conseguimos esto con la ayuda de la Administración tendremos que ir a buscar alguna iniciativa privada", añade.

Juan Ramón Jiménez nació en Moguer y murió en Puerto Rico, adonde llegó con Zenobia Camprubí tras pasar por Cuba y Estados Unidos en un largo exilio que se inició a principios de 1939, cuando dejaron Madrid. Fue un autor muy prolífico, escribió desde la adolescencia, con una obra muy amplia, pero en España, y muy posiblemente a causa del exilio tras la Guerra Civil y de las instituciones oficiales de la época, que no eran muy proclives al poeta, a Juan Ramón prácticamente se le conocía por ser el autor de Platero y yo y de los primeros romances sentimentales.

Un desconocimiento que se agravó por la falta de publicaciones y que desde hace varios años se intenta remediar con muchos títulos que arrojan luz sobre él y desmienten algunos prejuicios y etiquetas sobre si Juan Ramón era huraño, antipático, antisocial y poco amigo de la familia. Es el caso de Ellos, el libro dedicado a su familia y a las "afinidades elegidas", editado por José Antonio Expósito, que prepara ahora la publicación de las revistas que creó Juan Ramón. Aunque, eso sí, el escritor padeció depresiones nerviosas toda su vida, y una fuerte debilidad física, además de poseer una profunda hipersensibilidad que le llevó a entrar y salir del hospital varias veces, en muchos casos por la nostalgia que tenía de su país y su familia, como recuerda su sobrina nieta.

Recientemente ha sido publicado Juan Ramón Jiménez. Crónica de un Nobel por Alfonso Alegre, que recoge el duro camino que tuvo que seguir el poeta hasta la obtención del Nobel; Visor sigue sacando los 48 libros con toda su obra, y también ha salido Leyenda, su gran proyecto poético. Además se han conocido los poemas más eróticos y carnales escritos por el poeta antes de conocer a Zenobia, y acaba de salir a a la calle un disco-libro con los poemas y canciones dedicados a su madre, una figura principal en su vida, con la voz de Chili Valverde.

* Tomado de El País.

"Ruiz Zafón y Dan Brown permiten que las editoriales puedan publicar libros como el mío"

El novelista Juan Goytisolo sostiene en una entrevista que no le importa "estar o no de moda"

El escritor español Juan Goytisolo ha afirmado que no le importa "estar de moda o no", que éxitos literarios como los de Carlos Ruiz Zafón o Dan Brown permiten a las editoriales publicar libros como los suyos y que por ello "sería de mal gusto si un parásito criticase el cuerpo del que se aprovecha".

"No me importa estar de moda, ya que si se está de moda, antes o después se pasa a estar demodé. Es inevitable. Yo, por el contrario, me comprometo con creaciones puramente literarias", afirmó Goytisolo en una entrevista que hoy publica el diario italiano Corriere della Sera.

En la entrevista, fechada en Granada, el escritor, de 77 años y afincado en Marraquech (Marruecos), manifestó que él cuando no tiene nada que contar está "callado" y que cada uno de sus libros es una propuesta literaria "diferente, no un simple cambio de tema".

"Jamás me he repetido", precisó el escritor, que preguntado por los libros de gran éxito, como los "best seller" de Carlos Ruiz Zafón y Dan Brown subrayó que "esos son fenómenos literarios, productos editoriales que siempre han existido y gracias a los cuales las casas editoriales pueden permitirse el lujo de publicar textos literarios, y escritores como yo podemos existir".

Goytisolo agregó que "sabe bien" como funciona ese tema y por ello añadió: "bienvenida sea la literatura de consumo, sería de mal gusto si un parásito criticase el cuerpo del que se alimenta.

El escritor aseguró que hoy día es "difícil" publicar textos literarios y como prueba precisó que si en esta época mandase bajo un nombre falso su libro "Don Juan" a una editorial, "seguro que lo rechazarían".

Goytisolo manifestó que más que nuevos lectores busca "re-lectores" y señaló que le interesa la cultura popular, la relación entre escritura y oral.

* Tomado de El País.

Laberinto de pasiones *

La novela negra de Natsuo Kirino

Rodrigo Fresán

Tal vez me esté volviendo loco pero, durante toda la lectura de Out, no dejaban de aparecérseme los rostros de Penélope Cruz, Cecilia Roth, Carmen Maura o Victoria Abril.

Chicas y mujeres Almodóvar que se llevarían más que bien con Masako, Kuniko, Yoshie y Yayoi: cuatro empleadas de Tokio en el turno de noche de una fábrica de alimentos precocinados sufriendo existencias más trash que fast y no al borde sino al fondo de un ataque de nervios.

Y es que la trama de esta novela de la japonesa Natsuo Kirino (nombre de batalla de Mariko Hashioka, nacida en Kanazawa en 1951 y considerada la reina de la novela criminal de su país) resultaría fácil de comer y digerir para y por uno de los grotescos y ováricos melodramas del director manchego.

«¡Basta ya!». Una de esas historias en las que una mujer castigada, Yayoi, un día dice basta y estrangula a un marido maltratador y ludópata y adicto a una amante cara. Y las otras tres -Yoshie, una viuda agotada por cuidar a su suegra enferma; Kuniko, una joven insatisfecha que sólo sueña con lujos inaccesibles; y una mujer mayor, Masako, verdadera heroína de todo el asunto y demasiado inteligente para su aburrida pareja y para su hijo, un adolescente casi zombi- se alían con Yayoi para deshacerse del cuerpo y repartir sus trozos por toda la ciudad. Y después, a esperar la llegada del componente macho, también inequívocamente almodovariano: un policía que sospecha del cuarteto aunque no cuente con pruebas, un dedicado nipón-brasilero que redime un poco al género masculino, y un prestamista psicótico con conexiones yakuza, quien primero se convierte en el principal sospechoso y -habiendo perdido por ello su negocio- chantajea a las amigas para que trabajen para él haciendo sushi con otros cadáveres molestos.

Así, en Out (publicada en 1997, y que se inserta en toda una tradición feminista y más roja que negra en el cada vez más cercano Lejano Oriente (para mayor información, lean Bodies of Evidence: Women, Society, and Detective Fiction in 1990s Japan, de Amanda C. Seaman, o vean películas como Simpathy for Lady Vengeance, de Park Chan-Wook), la catarsis del sacrificio del hombre malo equivale a las delicadas y mentales epifanías de Banana Yoshimoto.

Involuntarias aventureras. Dicho esto, lo verdaderamente interesante para un lector occidental es el modo en que Kirino retrata en un puñado de involuntarias aventureras a toda una sociedad donde las cosas y los sentimientos funcionan tan eficiente como automáticamente y revela qué es lo que sucede cuando alguien decide hacer algo que no estaba en el guión ni figuraba en el reglamento.

Out -título con el que también fue publicada en japonés porque, según Kirino, evoca a la perfección la kakkiri dame o sensación de «no valer nada y de ya no tener nada que perder»- es una novela oscura y sin moral ni moralejas en la que las mujeres no son fatales sino fatalistas y donde, se intuye desde las primeras páginas, ninguna dispondrá de un extático acantilado en cinemascope desde el que arrojarse a la gloria y la leyenda o soñar con caer bien paradas. Es decir, están advertidos: los que busquen aquí la alegría delictiva de resueltas chicas sueltas estilo Thelma y Louise, mejor que pasen de largo y vayan a comer a otra parte. Los que se atrevan con un policial diferente que no por eso desatiende las necesidades y obligaciones de siempre, bienvenidos al lado más sombrío de los neones de una ciudad que nunca duerme porque se mantiene despierta haciendo pedacitos, masticando y tragándose crudos a muchos de sus habitantes.

En una entrevista, Kirino -quien comenzó publicando historias de amor y admira a Flannery O?Connor- explicó que lo que a ella le interesa es escribir acerca de cómo reaccionan las personas normales enfrentadas a situaciones excepcionales: «Ese instante terrible en que alguien se descubre capaz de hacer algo impensable». Lo que lleva a Kirino y a Out -fenómeno de ventas, ganadora del más prestigioso premio de literatura policial y a la que algunos culpan del incremento de asesinatos made in Japan de maridos a cargo de cónyuges cansadas- a sentarse a la mesa de la autora que mejor narró todo eso: Patricia Highsmith.

Desde otro ángulo. Grotesque -de 2003, segunda novela en ser traducida al inglés de entre los ya cuarenta títulos de Kirino y, se presume, próxima a aparecer en español- insiste en el tema pero desde otro ángulo, investigando las muertes muy violentas de Yuriko y Kazue: dos maduras prostitutas y ex alumnas de un prestigioso colegio cuyas vidas se reconstruyen desde diferentes ángulos, en plan Rashomon.

En cualquier caso, seguro, otra para Pedro.

* Tomado de ABC / Artes & Letras.

viernes, 30 de mayo de 2008

En San Marcos se dijo adiós al poeta *

En la Casona de la UNMSM despidieron a Alejandro Romualdo Valle. Se va el cuerpo, las letras quedan

Dayhana Cam

Único, contestatario, poeta social, esas son sólo algunas de las palabras con las que sus más allegados amigos y seguidores describieron al poeta Alejandro Romualdo Valle, quien en vida fue uno de los más grandes poetas y escritores en nuestro país, que al ­igual que otros falleció sumido en el olvido y la indiferencia de los gobiernos del país. Ayer se vivió un rencuentro de poetas, con un motivo triste, despedir al amigo, pero con la sensación grata de que su huella nunca se borrará, ni de los papeles ni del corazón de miles.

Un retrato del poeta Alejandro Romualdo Valle, elaborado por el pintor Bruno Portuguez, acompañó el féretro del también periodista y dibujante, quien fue velado en la casona del Centro Cultural de San Marcos, lugar donde por muchos años se reunió con sus más queridos amigos, entre ellos el director de la citada casa cultural, Federico García, quien consideró a Valle como “un poeta social”, debido a su compromiso con los desposeídos.

“Él siempre se preocupó por la situación social del ­país, sus poesías y textos expresaron siempre su constante compromiso ideológico con los que menos tienen”, indicó García.

Durante el acto velatorio llegaron a darle el último adiós ilustres poetas e intelectuales, sin embargo, no llegó ningún representante del gobierno de turno, pese a que la obra de Romualdo Valle es considerada como patrimonio para nuestro país. También se hicieron presentes un grupo de escolares del colegio Santo Domingo de Guzmán, quienes con pancarta en mano ­agradecieron al ilustre vate por su poema “Canto Coral a Túpac Amaru”, un importante referente en el proceso literario peruano.

Uno de los más grandes
Para el poeta, editor y periodista Hildebrando Pérez, el célebre Romualdo fue uno de los más grandes poetas hispanoamericanos, razón por la cual, hace menos de dos años, se dedicó una edición completa de la revista Martín a la vida y obra del citado poeta.

En 130 páginas, distintos estudiosos y literatos peruanos y extranjeros realizaron ensayos y evaluaron la diversidad de la poesía de Valle. Pérez dirigió junto al periodista Guillermo Thorndike esa revista.

“Él sabía adelgazar la voz cuando lo requería su poesía. Y cuando quería ser un poeta reclamante de las injusticias sociales, su poesía era dura, ­era tosca como un trueno”, ­aseguró Pérez, sobre la versatilidad de su amigo, quien en 1949 fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía. ­Obras suyas como La torre de los alucinados (1949), El movimiento y el sueño (1971) y Edición extraordinaria (1958) son reconocidas en todo el mundo.

Homenaje póstumo
Por la tarde, se realizó un homenaje póstumo, en el que sus más queridos familiares y amigos recordaron la importante obra del notable peruano. El poeta Arturo Corcuera recordó su amistad con el vate que se fue, mientras que el periodista y director de esta casa, LA PRIMERA, César Lévano, reflexionó sobre la generosidad de Valle para con sus amigos y reconoció la ayuda que le brindó para publicar algunos textos. “Los poetas nunca mueren, siguen viviendo a través de sus palabras”, declaró Lévano.

“Estoy muy agradecida con la Universidad Nacional de San Marcos y con Federico García, del Centro Cultural, por brindar este tierno y emotivo homenaje a mi padre. Él no sólo fue alumno de San Marcos, sino también fue profesor, yo fui alumna suya en el curso de Estética y quedé babeando. Todos saben que para él yo era sólo su dulzura”, expresó, conmovida, Laura Valle Pereira, hija de Romualdo Valle. Los restos de Valle fueron despedidos con el himno de la Internacional Socialista, pues “cuando un poeta revolucionario muere, nunca muere”. Con el puño en alto, sus amigos y familiares dijeron hasta pronto a este notable poeta e intelectual, que fue cremado en el cementerio de Conchán en Lurín, en una ceremonia privada.

Lo dejaron morir
Hildebrando Pérez, Federico García y el pintor Alberto Quintanilla coincidieron en señalar que en nuestro país se deja morir a los poetas y personalidades culturales, pues sólo se les reconoce cuando ya han dejado de existir. Pérez recordó que hace seis meses un grupo de intelectuales y poetas firmaron un documento, sin que Valle lo supiera, pidiendo al gobierno de Alan García que otorgue una pensión de gracia al notable maestro, “y hasta ahora estamos esperando”.

* Tomado de La Primera.

domingo, 25 de mayo de 2008

Últimas sesiones con Marilyn *

Michel Schneider

Traducción de Ramón de España. Alfaguara. Madrid, 2008. 488 páginas, 23’50 euros

Asumimos que Marilyn Monroe, es el gran icono femenino del siglo XX; convendremos que su imagen, como la del “Che”, trasciende el personal ámbito biográfico para interesar aspectos de índole social y artística; y también aceptamos que el nombre de “Marilyn” solo pertenece a una mediocre e infeliz actriz rubia. Esta suerte de “principios fundamentales” constituyeron el andamiaje de aquella voluminosa novela de Joyce Carol Oates, Blonde (2000), donde recreaba la vida de Norma Jean Baker. Y, en buena parte, también son los elementos alrededor de los cuales que se estructura la obra del psicoanalista francés Michel Schnieder, Últimas sesiones con Marilyn, con la que llegó a ser finalista del prestigioso Goncourt.

En esta historia novelesca, tanto en sentido literal como figurado del término, Schneider logra trasmitir la ilusión de encontrarnos ante un documento de investigación. Tal vez sea precisamente este diseño narrativo lo más interesante de la obra, pues el lector debe plantearse en cada página si lo leído fue real o fruto de la imaginación de Schneider. Los diálogos, obviamente, son ficticios, pero nos asalta la duda sobre la veracidad del encuentro novelescamente recogido. Incluso la sección “Lecturas”, referida a las fuentes de las que bebió el autor, incita al desconcierto, pues por una parte se nos dice que, “Las palabras que aquí se ponen en boca de Marilyn Monroe… provienen de diferentes fuentes (biografías, entrevistas)” (pág. 431); y dos párrafos más adelante, “Si los diálogos, opiniones y cartas han sido inventados, en ocasiones, por el autor de esta novela,…” (pág. 432). No se entienda esta apreciación como censura, sino todo lo contrario, pues es el juego de veracidad-ficción lo más interesante de la obra… desde una perspectiva exclusivamente literaria, claro está. En cierta medida, el autor lleva a la práctica la vieja máxima: “Pon fecha y lugar a una mentira y la convertirás en verdad”.

La historia se narra mediante viñetas, de no más de tres páginas, en las que el lugar y la fecha funcionan como singular título: “Nueva York, Gladstone Hotel, calle 52 Este, marzo de 1955”; “Berkeley, California, 5 y 27 de octubre de 1961.” El orden no es cronológico y tampoco todas ellas tienen como protagonista a Marilyn, pues el proceso de la terapia y el propio psicoanalista, Ralph Greenson, funcionan como motor y personaje secundario de la historia narrada. Pero todavía hay algo más, pues el propio proceso de escritura responde a condicionantes propios del género detectivesco; y no me refiero al luctuoso desenlace de la protagonista, sino a las supuestas particularidades que condujeron a la redacción de la novela. En Últimas sesiones con Marilyn Michel Schneider ha dado un giro, una nueva vuelta de tuerca al otrora alabado “New Journalism”. Como Truman Capote, gran amigo de Marilyn y ya citado en la primera línea, logra atraparnos con la expectación de una trama haciéndonos olvidar que ya conocemos el desenlace. La relación entre paciente y terapeuta llega a resultar tan interesante como la desarrollada en Lo que el viento se llevó.

Si hasta ahora he enfatizado la forma sin mostrar especial interés por el fondo se debe fundamentalmente a que poco o nada nuevo se añade sobre lo ya sabido de la infeliz Norma. El prematuro abandono de la madre, la irresistible necesidad de ser amada, el miedo al rechazo, la incesante búsqueda de la figura paterna entre sus maridos, sus consentidos caprichos de diva… son algunos de los aspectos que van siendo progresivamente comentados y novelados a lo largo de la narración. Las sesiones de diván, sustancia de la historia como parece sugerir el título, no se referencian sino en pequeñas pinceladas y momentos puntuales. Así por ejemplo el tema sexual, tan importante en el psicoanálisis freudiano que sigue Greenson se despacha en los primeros compases: “Mire, doctor, mi vida sexual, mi vida a secas, la veo como una sucesión de recuerdos falsos. Un hombre entra, se agita, me toma, me pierde.” (pág. 106)

* Tomado de El Cultural.

Un extenso asedio al Che

Ayer se estrenaron el el Festival Cinematográfico Francés las dos cintas en las que Sodernbergh se proxima a la figura y leyenda del revolucionario argentino. El personaje de Ernesto Guevara es interpretado por Benicio del Toro

CANNES (AGENCIAS). A menos que se trate de alguna de las películas de su serie "La gran estafa", el director Steven Soderbergh nunca le facilita las cosas al público. Con su biografía épica del revolucionario argentino Ernesto 'Che' Guevara, que fue estrenada en el Festival de Cannes, Soderbergh definitivamente ha hecho la película que quiso, pero no necesariamente una que va a ser exitosa con todos los tipos de audiencia.

La saga de dos partes tiene un total de cuatro horas y media. Está filmada casi completamente en español, un reto particular para un vasto sector del público estadounidense al que no le gusta leer subtítulos. Asimismo, carece de muchos de los clichés de las biografías y ofrece muy pocos detalles sobre el origen de las ideas del Che, que puso en práctica durante la revolución cubana y trató de implementar luego en su fallida guerrilla en Bolivia.

Soderbergh estaba preparado para el escepticismo de los reporteros en una conferencia de prensa realizada ayer en Cannes. Sobre su decisión de filmar en español, dijo: "Uno no puede hacer una película con ningún nivel de credibilidad en este caso, a menos que sea en español... Yo espero que llegue el momento en el que si se hace una película sobre otra cultura, se haga en el lenguaje de esa cultura. Espero que los días de ese tipo de imperialismo cultural hayan acabado".

En cuanto a la duración de la cinta, indicó: "Mientras uno se adentra más en la historia, uno siente que si va a tener contexto, tiene que ser larga". También atajó los comentarios sobre la estructura poco convencional señalando: "Me parece risible que mucho de lo que se escribe sobre el cine de hoy es que muchas películas son demasiado convencionales, y entonces aparece gente molesta porque algo no es convencional".

Y agregó: "Simplemente, estamos tratando de dar una idea de lo que era estar con esa persona. Eso es todo. Y las escenas fueron escogidas estrictamente sobre la base de lo que nos dicen acerca del personaje". Protagonizadas por Benicio del Toro, ganador del Óscar por su actuación en otra película de Soderbergh, "Traffic", las dos cintas fueron rodadas como "El argentino" y "Guerrilla". El reparto incluye a la alemana Franka Potente, Catalina Sandino Moreno y Damián Bichir como Fidel Castro. Matt Damon, amigo de Soderbergh, tiene una breve actuación.

DEL TORO EN ESPAÑOL
Cuando supo que haría el papel del Che Guevara en las dos películas en español de Steven Soderbergh sobre el guerrillero argentino, Benicio del Toro pensó que trabajar en su propio idioma sería pan comido. Sin embargo, una vez que el puertorriqueño ganador de un Óscar se lanzó de lleno a la aventura, se topó más bien con todo lo contrario.

"Es más complicado de lo que parecía", declaró Del Toro en conferencia de prensa. "Yo hablo un español puertorriqueño, que es muy diferente (al argentino), y mi español es un poco como el que tenía cuando salí de Puerto Rico a los 13 años mientras que el Che Guevara era un intelectual con un español muy bueno. Creo que traté de hacer lo mejor que pude sin sonar demasiado tieso", añadió el astro boricua, en su fluido inglés. "Pero no fue fácil. Tuve mucha ayuda", añadió.

"Georgette se creía predestinada a ser viuda" *

Peruanista André Coyné en conferencia en el centro cultural garcilaso de la cancillería. Narró animadas y sentidas anécdotas con las que retrató a la esposa de César Vallejo.

Pedro Escribano

Antonio Cisneros, director del Centro Cultural Garcilaso, no tuvo mejores palabras para presentar ayer al peruanista francés André Coyné, quien llegó rayando las doce del día a dicha casa de cultura para hablar de Georgette Phillipart y César Vallejo.

"Es un día precioso. Brilla el sol. Es insólito que a estas horas, del mediodía, hagamos una conferencia. Brillo del sol, pero también brilla André Coyné, antiguo amigo del Perú y de la poesía peruana", fueron las palabras de agasajo del poeta.

El aplauso del público refrendó sus palabras. Luego Cisneros enumeró la contribución académica del peruanista.

Coyné, remecido de emoción, aguardó en silencio para luego dirigirse al auditorio, directo y en confianza:

"Un viejo peruano es quien les habla. Digo peruano porque estoy ligado a este país hace más de cincuenta años. En mi primer viaje vine por nueve meses y me quedé nueve años", refirió el académico.

A partir de estos, el público le siguió con el oído atento. No quería perderse las revelaciones, pasajes y recuerdos del peruanista sobre Georgette y Vallejo, quienes se casaron en 1934.

Refirió que Georgette era una niña de quince años y que tenía como vecino a Vallejo. Y que siempre desde su ventana lo veía callado, pero un día el poeta la saludó.

Ella corrió donde su madre, exclamando: "¡¡Mamá, el mudo de enfrente habla!!" (risas).

PRÁCTICA SOCIALISTA

Así nació el amor de Georgette y Vallejo. Se casaron a los pocos meses y viajaron en una delegación a la Unión Soviética, país socialista.

Cuando la delegación llegó, narró Coyné, fueron recibidos por una delegación oficial. Junto a esa delegación había una anciana que se mantenía en silencio. Pero en el momento de dirigirse al hotel, invitados por los delegados, la anciana cargó con las malestas.

–¿Qué clase de país socialista es este en donde las ancianas cargan las maletas? –protestó Georgette.

–En la tierra no hay paraísos. Lo que vale es que haya un poco más de justicia –le respondió Vallejo.

En otro pasaje, refirió sobre los abortos de Georgette, que habrían impedido la paternidad del poeta.

"Vallejo decía que un revolucionario consciente no debería tener hijos", porque estos se expondrían al sufrimiento.

"Así que los abortos –comentó Coyné– no solo dependían de la voluntad de Georgette".

LA FRAZADA HUANCA

Luego pasó a narrar otra anécdota en la que, según él, Georgette no queda bien parada.

Ocurrió en Huancayo, cuando viajaron entre otros, él y Américo Ferrari. "A Ferrari lo detestaba mucho tiempo, pero tuvo un día de amistad (risas)", subrayó.

Contó que se habían hospedado en un hotel y cuando ya estaban yéndose, salió el cuartelero suplicando que le devuelvan una frazada. Todos se miraron azorados y se negaron haberla tomado. Georgette también. El cuartelero no cesaba de suplicar.

"A presión nuestra –sonrió Coyné–, Georgette abrió su maleta y lo primero que apareció fue la frazada". (Risas).

AMOR A LA MUERTE

El peruanista también refirió que Georgette era una obsesa de la muerte.

"Tenía vocación de viuda. Se creía predestinada a ser viuda", (risas).

Tan así que cuando murió Vallejo, lo primero que le dijo a Juan Larrea, fue: "Juan, he esperado tanto tiempo este instante".

'Sí –comentó Coyné–, Georgette hizo su vestido de viuda antes de ser viuda".

El académico comentó que muerto Vallejo, una delegación había retirado el cadáver de la clínica para llevarlo a la Casa de Escritores Antifacistas.

"Decía que lo llevaron para un rito y no sabían dónde enterrarlo. Georgette al final lo sepultó en la tumba de su madre, en donde hay tres nichos", refirió el peruanista.

–Lo ideal es que Georgette deje la tumba en Lima, que no sé dónde está, y vaya al lado de su madre y su marido", Concluyó André Coyné.

EL DATO

Epitafio. "J´ai tant neige pourque tu dourmes" (Yo he nevado/ para que tú duermas), versos de Georgette que están como epitafio en la tumba de Vallejo. Según Coyné, ella no gustaba mucho de los poemas de Vallejo, más le gustaba de Guillaume Apollinaire.

* Tomado de La República.

viernes, 23 de mayo de 2008

Entre el ensayo y la diplomacia

Chimbotano y escritor, Julio Álvarez obtuvo recientemente el premio de ensayo diplomático. Aquí la entrevista que concedió a Marea Cultural.

¿En qué consiste tu ensayo que salió premiado?
El año 2005, un colega y yo recibimos el encargo de abrir un consulado profesional en Atlanta que fuese un modelo de servicio al ciudadano, eficiente y moderno para los peruanos residentes en la región del Sudeste de los EEUU. Allí nació el ensayo. Juntos decidimos conceptuar la experiencia y hacer ciencia para la gestión pública. El ensayo premiado conceptualiza dicha experiencia en la que se buscó incorporar los criterios de gestión pública moderna y que ha sido considerada por la Asociación de Instituciones Peruanas en los EEUU y Canadá como una experiencia exitosa.
¿Qué tipo de servicio relacionado al quehacer cultural se les brinda a los peruanos de la diáspora?
Bastante. Sobretodo teniendo en cuenta que una de las tareas más importantes de un consulado es actuar como agente de vinculación entre los peruanos y su cultura. Hemos promovido la creación de grupos culturales y organizando exposiciones de pintura, de fotografía, festivales folclóricos, ciclos de cine y festivales gastronómicos, siempre que ello implique enriquecimiento cultural y fortalecimiento del vínculo cultural del peruano con el país.
¿Cómo vas con la poesía? Asumimos que has continuado escribiendo poemas…Diría que, de alguna manera, he venido dejando tranquila a la poesía, a fin de no alejarme del todo de ella. Los rumbos por los que la vena de escritor me ha llevado es ahora el de la narrativa, con un estilo que intento sea profundo pero entretenido, ingenuo pero versado, y en donde sea siempre posible encontrar reminiscencias o fósiles de lo alguna vez fue un poeta.
EL DATO
En Atlanta, Julio Álvarez ha participado activamente en la organización de espectáculos como el ballet de Perú Negro, el grupo de teatro y danzas Karibú, los niños campeones peruanos en el Mundial de Robótica 2008 en Atlanta, Matices Peruanos en Atlanta, entre otras actividades lúdicas. Nuestro entrevistado e autor de dos poemarios: “Penúltimo segundo” y “A pesar de las horas raídas”.

martes, 20 de mayo de 2008

Entrevista a Fernando Cueto

Fernando Cueto pertenece a la nueva generación de escritores que, desde Chimbote, irrumpen para establecer una distinta visión del Perú: la vorágine social.

¿Por qué escribes novelas?
Me permite ejercer plenamente mi libertad. Soy libre de crear historias, explorar las posibilidades que el género ofrece. Mientras escribo, domino el tiempo y poseo el don de la creación, doy vida a mundos y seres que existirán cuando yo ya no esté.

¿Cuántas historias hay en la novela?
En una novela pueden coexistir muchas historias. A una principal pueden acompañar otras menores, sirven para recrear los ambientes y definir a personajes. Llora, Corazón contiene las historias del club de fútbol José Gálvez y de la orquesta salsera Los Rumbaneys. También está la historia del paso de Arguedas por Chimbote para escribir Los Zorros. El nexo de estas historias es una cuarta, la de un grupo de muchachos persiguiendo sus sueños en medio de la vorágine de la vida.

¿Cómo escribes una novela?
Lo primero es tener la historia. Darle mil vueltas y organizarla mentalmente. Después viene la narración, quién contará. Puede ser un personaje, un narrador externo, un testigo omnipresente o una polifonía donde todos cuentan. El narrador es quien le va a dar intensidad a la historia. Luego viene el relato, cómo se va a contar. Es manejar el tiempo y secuencia de la historia, en un discurrir que, para mí, debe tener densidad poética.

¿Has terminado de escribir lo que Arguedas dejó inconcluso?
No. Nadie puede escribir lo que otro no escribió. En Llora, Corazón, siguiendo los lineamientos que Arguedas dejó en su último diario, he ficcionado con el capítulo inconcluso. He tomado una licencia que el género permite para dar un testimonio del afecto de los chimbotanos.

¿Qué piensas de la novelística peruana?
La primera publicación de El Quijote fue remitida al Callao en 1605 y, la novela surgió en el Perú recién a fines del siglo XIX. Es obvio que no hemos novelado nuestros principales procesos históricos; la conquista, la emancipación, la guerra con Chile. Sin embargo, con el aporte de novelistas de la generación del 50, Reynoso, Zavaleta, la novelística se nutrió de nuevas técnicas que sirvieron de base a narradores posteriores, a Vargas Llosa, Bryce. Gracias a ellos, ahora hay una rica, variada y fecunda tradición novelística peruana.

EL DATO

Fernando Cueto (Chimbote – 1964). Publicó Labra Palabra y Raro Oficio (poesía), las novelas Lancha Varada, Llora Corazón. Tiene inédita la novela Días de Fuego.

* Tomado de La Primera.

domingo, 18 de mayo de 2008

'68 Con la rebelión en la boca *

Excepcional edición especial de la revista Ñ

Cuarenta años atrás, el mundo fue sacudido por diferentes manifestaciones juveniles que tuvieron su epicentro en el famoso "Mayo Francés", la Primavera de Praga y la Masacre de Tlatelolco. Esta efervescencia revolucionaria reformuló la relación de la sociedad con la política y modificó el vínculo de las clases medias con la cultura. Reconocidos intelectuales y escritores argentinos y extranjeros reflexionan y dan su testimonio de esa época que dejó una marca profunda en el siglo XX.

1968 - El año en que se rebelaron los jóvenes en todo el mundo
No empezó en París pero allí tuvo su centro y su principal derrota. La rebelión juvenil mundial de 1968 dejó una marca en la cultura. Fue una revolución contra el autoritarismo y las costumbres, con objetivos distintos y con diversos resultados: en países como Polonia, por ejemplo, significó el comienzo de movimientos que produjeron luego la caída de los soviets. En su conjunto, situó de nuevo al hombre frente a los desafíos que enfrenta su libertad. Sobre este fenómeno escriben aquí el ex líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit, el filósofo Slavoj Zizek y los escritores Paul Auster, Juan Villoro, Horacio Tarcus y Nicolás Casullo, entre otros.
Por Josep Ramoneda

Poética de la revuelta
El Mayo francés remite a la época de un nuevo lenguaje, acaso una nueva izquierda, nuevos intelectuales. Testigo presencial de los hechos, el autor los compara con la actual violencia política.
Por Nicolás Casullo

Alain Touraine: "Los franceses no vieron venir nada"
El filósofo dice que a los franceses no les interesan los conflictos sociales y que el 68 implicó la invasión de la cultura en la política. Se perdió el optimismo de entonces, se lamenta.
Por Mathilde Gerard

Entrevista a Virgine Linhart
Los hijos de aquella imposibilidad
Criados en un clima revolucionario, los hijos del 68 toman distancia de sus padres pero reivindican las ansias de libertad. Lo cuenta en un libro la hija del líder maoísta Robert Linhart.
Por M. G.

El 68, un fracaso político
El histórico líder Daniel Cohn Bendit dice que el objetivo de la revuelta no fue tomar el poder sino modificar la vida social, las formas de ser, de amar y hasta de hablar. Pero también lo ve como un fracaso político.
Por Daniel Cohn Bendit

Memoria fotográfica y euros
Ex editor del diario Libération, el autor de esta nota dice que se rinde culto a la gráfica de la revuelta bajo las normas del marketing.
Por Christian Caujolle

Entrevista Philippe Artières
La Historia, entre teoría y práctica
Director de una obra inmensa que traza un vasto panorama de "los años 68", Philippe Artières resignifica el relato sobre la revuelta y exhorta a "inventar una nueva articulación" entre teoría y praxis. De cómo Aron, Gorz, Morin y Lefort leyeron los signos de Mayo.
Por Edgardo Castro

Entre el manifiesto político y el retrato de una época
Si para los militantes comprometidos en el ejercicio revolucionario de Mayo del 68, el arte fue una respuesta catártica a los acontecimientos, ¿qué ecos de aquella experiencia resonaron en la Argentina? El pintor Eduardo Stupía reflexiona sobre un tiempo que cambió para siempre la brújula del arte.
Por Eduardo Stupía

"Los odio, queridos estudiantes"
En el campo intelectual de la época causó revuelo la mirada crítica del director de cine y escritor italiano Pier Paolo Pasolini respecto de la revuelta del 68. Hombre progresista, el poeta acusa a los jóvenes de "una ausencia de compromiso" banal y hasta llega a hablar de un "fascismo de izquierda". Luego atemperó su postura.
Por Daniel Freidemberg

En busca del Mayo argentino
Aunque oyeran sus ecos en el Cordobazo de 1969, los partidos argentinos miraron con gran desconfianza al Mayo francés. Para el peronismo, una protesta frívola. Para el obrerismo, burguesa. Para el maoísmo, muy europea. El autor recorre las resonancias distintas de la rebelión parisina aquí.
Por Horacio Tarcus

La primavera negra que estalló en Praga
Episodio emblemático de la Guerra Fría, la Primavera de Praga fue la crisis, en el 68, que siguió a la invasión soviética a la Checoslovaquia reformista de Dubcek, mentor del "socialismo con rostro humano".
Por Guillermo Gasio

Pidamos lo imposible
La proyección inmediata del 68, sostiene el filósofo Slavoj Zizek, fue "un impulso brutal y directo hacia lo Real": búsquedas extremas de goce sexual, el retorno del misticismo y el terrorismo político. En todos los casos, una retirada de la participación socio-política concreta. El desafío por venir es recuperarla. Como se decía: "pedir lo imposible".
Por Slavoj Zizek

México, el legado incierto del 68
"A 40 años de la masacre, no tenemos un cuadro completo y fiel de lo que en verdad ocurrió", escribe el historiador Enrique Krauze sobre los incidentes de Tlatelolco. Y analiza en presente el dilema de la izquierda mexicana.
Por Enrique Krauze

Los pasos del sonámbulo
Cronista excepcional, el autor de "Llamadas de Amsterdam" recrea, en primera persona, las circunstancias que vincularon sus doce años con los acontecimientos de Tlatelolco y los Juegos Olímpicos de México en 1968.
Por Juan Villoro

El año de todas las locuras posibles
El escritor Paul Auster cuenta aquí en primera persona sus recuerdos de esa época convulsionada que también se expresó en los EE.UU. En ese momento tenía 21 años y comenzaba a escribir. Se describe como un joven tranquilo que fue arrastrado por esa furia.
Por Paul Auster

* Tomado de www.revistaenie.clarin.com / amplia info

¿Era Kafka kafkiano?

Según una idea muy extendida, el autor de El proceso era un ser torturado y sombrío. Sin embargo, quien lea atentamente sus cartas y sus diarios podrá advertir también la alegría genuina de este escritor monumental

Luis Gruss

"Los libros de Chejov son libros tristes para gente con humor -aclaró por si acaso Vladimir Nabokov en un curso sobre literatura rusa brindado en Wellesley y en Cornell-. Solo el lector propenso a la ironía podrá apreciar verdaderamente el dolor que emana de su obra." Y así era en realidad. Para el autor de "La dama del perrito" las cosas eran (son) tristes y graciosas al mismo tiempo, como un velorio de esos donde se bebe café con vodka y se cuentan chistes divertidos. Resulta imposible al leerlo, o simplemente al mirar la vida con alguna amplitud, no comprender que ambos aspectos van siempre unidos por un puente estrecho.

La referencia es útil, además, para entender mejor a otro eterno malentendido de la literatura del siglo XX que lleva el nombre de Franz Kafka. Sobre él se ha construido una leyenda universal -admitida ya como irrefutable- según la cual el señor K fue poco menos que el monstruoso insecto de La metamorfosis o ese sujeto a la deriva que, por ejemplo en su novela El proceso , es perseguido sin causa ni objeto por una máquina de hacer burócratas y matar individualidades.

El tema es aludido de manera tangencial por el ensayista Josef Cermák en el recientemente publicado Franz Kafka/Ficciones y mistificaciones (Emecé), con prólogo de María Kodama, que cuestiona la inmensa cantidad de mitos que algunos autores inescrupulosos construyeron en torno a la figura de Kafka. Supusieron ellos (Cermák menciona concretamente a Michal Mares y Gustav Janouch) que Kafka era kafkiano, que se trataba de un ser siempre atormentado, apocalíptico, un pobre infeliz, un depresivo sin cura.

Artificio para incautos

Los primeros que salieron al cruce de esta extendida fábula fueron Gilles Deleuze y Felix Guattari en el ya clásico ensayo titulado Kafka, por una literatura menor , donde sostienen con buenas razones que el autor al que se consagran es un hombre que ríe, un ser profundamente feliz (con alegría de vivir) en cuya obra lo cómico aparece de manera constante. Nada de lo dicho está destinado a negar los aforismos sombríos, los momentos de angustia (¿quién no los tiene?) que Kafka revela tras la ruptura con Felice Bauer en 1918 o cuando se muestra realmente triste, cansado, con miedo a la vida y sin deseos de escribir. Pero la risa de Kafka brota a cada instante a pesar de sus declaraciones oscuras que, subrayan Deleuze y Guattari, tienden un cerco o una trampa en la que muchos críticos y simples lectores cayeron fácilmente. Una cosa es depositar el mal (la zona oscura) en una obra literaria y otra muy distinta es parecerse a ella.

No son justos aquellos que suponen a un Kafka siempre sufrido y en penumbras. El hombre tuvo sus momentos de alegría, risas, deseos y placer. Con no poca frecuencia practicaba natación, hacía gimnasia, remaba, trabajaba y tomaba sol desnudo en el jardín de su casa: el nudismo como filosofía de vida, al igual que la opción vegetariana en las comidas, era una de sus aficiones; de tanto en tanto, además, frecuentaba las tabernas de Praga, donde bebía y dialogaba con almas perdidas como la suya. Fue quizá para compensar los excesos (que incluían visitas reiteradas a los prostíbulos de la ciudad) que con el tiempo se hizo naturista. En un pie de página de los diarios por él compilados, Max Brod cuenta que Kafka siempre había mostrado interés por la terapia natural: "Siguió todas sus derivaciones: la comida cruda y vegetariana, el nudismo, la gimnasia y la antivacunación".

No fue tampoco un hombre pasivo de esos a quienes todo les da lo mismo. Durante su juventud y madurez Kafka se mostró afín al ideario socialista y abogó por la "solidaridad inmediata" con los excluidos. Mantuvo reuniones con los anarquistas checos y hasta redactó un proyecto de sociedad ascética básicamente compuesta por trabajadores pobres. Se lo podría ver como a un intelectual progresista, según la ambigua denominación moderna, un hombre austero, delicado, que deseaba con fervor a las muchachas con las que se cruzaba pero que, al mismo tiempo, concebía el trato con sus cuerpos como algo degradante o, tal como se lo expresó a una de sus amantes circunstanciales, "un castigo por la felicidad de estar juntos".

Si consideramos estas contradicciones y cierta visión atormentada del amor, que se refleja nítidamente en varios relatos y pasajes de los diarios, debe aceptarse que las chicas funcionaron para el escritor como una interesante vía de escape a la despótica influencia de su padre, el severo y denostado Hermann Kafka, que despreciaba la vocación literaria de su hijo. Pero aun ese punto es discutible, porque ese padre malvado ayudó, acaso involuntariamente, a la gestación de una obra en eterna resistencia contra las limitaciones que el destino le imponía.

De Felice a Milena

La sonrisa de Kafka no se desliza tanto en sus abrumadores y por momentos fingidos mensajes a Felice Bauer (la abundante correspondencia con esta esposa imposible compone, según el escritor, "cinco años de tortura") como en las más relajadas cartas a Milena Jesenská. Fue ella, quizá, la mujer que más cerca estuvo del espíritu libre del escritor. Y fue con ella con quien Kafka pudo empezar a superar sus angustias y enfrentar la vida como nunca antes. Incluso el tono de las cartas que le escribió es más franco y espontáneo que el que caracterizó el intercambio con Felice. "El día es tan corto. Transcurre y termina contigo y fuera de ti. Apenas me queda un rato para escribirle a la verdadera Milena, porque la Milena más verdadera aún ha estado aquí todo el día: en la habitación, en el balcón, en las nubes", le dice en una de ellas.

La habitación a la que Kafka alude estaba situada en un hotel de Viena donde los amantes se habían encontrado en dos o tres oportunidades y no solamente a conversar. Milena, una especie de salto a la alegría, se colocó más cerca de la sensibilidad artística y amorosa del escritor. El checo le escribió cartas menos trascendentales pero más honestas que al resto de sus amores. Con ella, el escritor intentó superar el casi patológico miedo a la vida. Por algo le ofrendó sus diarios, máxima donación imaginable para alguien como Kafka, extremadamente cauteloso a la hora de exhibirse ante los otros.

Joven, rica, desgraciada y rebelde, Milena está signada por la transgresión en todas sus formas. Se embriaga con alcohol, música, cuadros y las novelas de Dostoievski. A los catorce años le da un beso a un amigo de su padre, treinta años mayor que ella. Un poco más tarde, posa desnuda para pintores, prueba cocaína, se hace practicar un aborto, cruza a nado el río Moldava en plena noche para acudir a una cita amorosa, se enamora de Kafka pese a estar ya comprometida. Y una vez establecida con él una relación sentimental que empieza (cuándo no) con cartas, lo insta a compartir una cama en un hospedaje de Viena, petición a la que Kafka accede anteponiendo todo tipo de reparos defensivos.

Kafka llega a entender con Milena que el sexo puede ser agradable y que su ejercicio es doblemente placentero si el amor o alguna mínima corriente de afecto domina la escena. En Viena, al menos por un tiempo, Kafka se entrega a la alegría de amar con locura a una mujer. Los dos suben, un día, a una colina boscosa y allí se tumban al sol. Milena descubre uno de sus hombros (primero el derecho, detalla él con su habitual precisión) y Kafka fotografía el instante con palabras conmovedoras y algo inusuales en su discurso: "(...) tu rostro sobre mí en el bosque y ese descansar mío sobre tu pecho casi desnudo".

Mujeriego incurable

Franz Kafka no lo pasó mal en su vida cotidiana. Tuvo casa, comida, buen trabajo e incluso se jubiló con una asignación razonable. Fue además, usando la jerga moderna, un mujeriego incurable. A los 33 años un comentario al pasar revela la intensidad con que se dedicó a las damas: "¡Cuántas complicaciones con muchachas! -escribe en su diario-. ¡Cuántos problemas a pesar de todos mis dolores de cabeza, el insomnio, las canas, la desesperación! Voy a contarlas: desde el verano ya van por lo menos seis. No puedo resistir. No puedo no ceder al deseo de admirar a todas las que son dignas de admiración y amarlas hasta agotar esa admiración".

También es cierto que el hombre no gozó de celebridad pública (sí, de manera creciente, luego de su muerte), no pudo formar una familia, tuvo casi un único amigo y temió la sola existencia al tiempo que se aferraba a ella con la mayor energía posible a través de la palabra como principal recurso. Pero no logró establecer lazos duraderos en el terreno afectivo. Consiguió en cambio "casarse" con la literatura, un matrimonio que jamás abandonó.

No todo el mundo sabe, sin embargo, que sobre el final de su vida (truncada por la tuberculosis cuando había cumplido poco más de cuarenta años), Kafka logró establecer un vínculo afectivo tan normal como intenso con Dora Diamant, una judía berlinesa de 19 años con quien convivió felizmente y hasta pensó en casarse. Ambos lo habrían hecho, seguramente, si la dolencia física no hubiera ganado la carrera.

Dora era una joven polaca que había conocido a Kafka en un centro de vacaciones de la costa báltica llamado Muritz, donde trabajaba como voluntaria atendiendo a niños judíos. Enseguida fueron a vivir juntos a Berlín. Allí las veladas discurrían entre largas discusiones sobre literatura y compartidos ideales políticos: ambos coincidían en defender una ingenua forma de socialismo agrario.

Puerto final en la vida de Kafka, Dora aparece cuando la existencia del autor checo ya está cercada por la enfermedad. Con esa mujer (la última antes de la señora muerte), el escritor alcanzó a convivir durante varios meses, algo que hasta el momento no había ocurrido con ninguna otra. La conexión entre ambos iba más allá de lo íntimo ya que, a diferencia de otros amores más inestables, este vínculo abarcaba también lo intelectual. Dora ayudaba a Kafka con sus estudios de hebreo y él le enseñó a considerar la literatura algo sagrado, absoluto, incorruptible, leyéndole una y otra vez sus libros favoritos. Los dos concibieron un plan de mudarse a Tel Aviv; allí abrirían un restorán en el que Dora -que además era actriz- iba a ser la cocinera y Franz, el camarero.

Nada de lo subrayado hasta aquí abona el mito de un Kafka oscuro y desgraciado. Quizá la idea fue alimentada (¿forzada?) por aquellos que no pueden concebir una convivencia posible entre genialidad y alegría. O por quienes piensan que la felicidad es un don que no admite la angustia y que, por alguna razón desconocida, no puede ni debe armonizar con el indiscutible arte kafkiano de escribir como los dioses.

* Tomado de La Nación.

Villoro again

Juan Villoro critica a Wolfe, admira a Maradona y recuerda a Bolaño

Luego de su paso por la Feria del Libro, el escritor mexicano, ahora de visita en Chile, sostuvo que el argentino Diego Maradona es el mejor futbolista de la historia. Además calificó de prepotente a Tom Wolfe y lamentó otra vez la muerte de su amigo Roberto Bolaño.

El autor de El testigo, que el próximo jueves ofrecerá la conferencia "Crónica y fútbol", en el marco de la cátedra Roberto Bolaño, de la Universidad Diego Portales de Santiago, consideró, en declaraciones a La Nación de Chile reseñadas por EFE, que Maradona fue "el Espartaco del fútbol".

"Maradona transformó él solo a todo un equipo, es inconcebible pensar a Argentina campeón en el Mundial del 86 sin Maradona. Fue el Espartaco del fútbol", subrayó el escritor.

De fútbol, el autor, nacido en 1956, dijo que el primer mundial del que tiene memoria fue el disputado en Chile en 1962, que a su juicio fue organizado bajo un lema que le parece excelente: "porque no tenemos nada queremos hacerlo todo".

Villoro aprovechó para volver a cuestionar la sentencia que lanzó Tom Wolfe en su reciente paso por la Feria del Libro porteña, donde afirmó que la novela "está muerta".

"Es peligroso que un autor piense que la única literatura válida es la que él cultiva, eso es absurdo y prepotente, porque actúa como un ideólogo, no como artista", consideró Villoro sobre los dichos de Wolfe, uno de los símbolos del llamado "nuevo periodismo".

A su juicio, la opinión del autor de La hoguera de las vanidades es "crepuscular, de alguien que está terminando su trayectoria y prefiere que la literatura del mundo se hunda con él".

Sobre el desaparecido Roberto Bolaño (1953-2003), cuya novela Los detectives salvajes sitúa entre "las grandes", consideró que "ya es una leyenda", aunque en su opinión, un escritor muerto "se entrega a ese malentendido que es la posteridad, que lo lee de maneras muy diversas".

"A mí me parece extraordinario que se haya transformado en un clásico contemporáneo, lo único que lamento es que no esté vivo", afirmó y opinó que a Bolaño, de quien fue amigo, le hubiese gustado la existencia de una cátedra con su nombre.

"Bolaño era un discrepante profesional, y claro, lo más probable que no hubiese estado de acuerdo con lo que se diga allí (en la cátedra)", señaló Villoro, que además confirmó la publicación de su nueva novela El libro salvaje, en el segundo semestre de este año.

Se trata de un libro que nunca ha querido ser leído y es buscado dentro de una biblioteca para ser leído por primera vez, adelantó Villoro.

* Tomado de Ñ, revista de cultura.

sábado, 17 de mayo de 2008

Mi camisa de comando

Para Javicho,
que se fue sin esperarnos


Augusto Rubio Acosta

Aquí, Javier
en el río
a cuarentaitantos
pasos de su sombra
atragantando de plomo
mi garganta
y de pólvora siniestra
los caminos
reclamamos de pie
nuestro propio holocausto
emprendemos el viaje
a la muerte
zigzagueando en los enigmas
del claroscuro
nos alistamos en la hora
de la luz
( maldita )
donde habitan tus victorias
aquí
donde crece el pasto
y el incendio de los árboles
se consume la pira putrefacta
del esbirro
de los dueños de lo tuyo
( mi patria libre )
también de lo mío.


Aquí agitando
( Javier )
el trapo blanco de la amargura
y a la espera de la metralla
violeta de tus versos
nos alzamos por encima
de la noche y de tu muerte
que es también nuestra muerte joven
la cacería desnuda
de los niños en la barriada
la postergación de la soledad
la cobardía de los guardias
en la ceguera de mi patria
y la injusticia
mi camisa de comando
reivindicar la dignidad.

* Tomado de Mi camisa de comando y otros poemas. (MCE, 2007)

Cecilia recuerda a Javier *

César Hildebrant

Cecilia Heraud Pérez, hermana de Javier, ha escrito el texto que hoy ocupa, con todo derecho, el espacio de esta columna que, en días pasados, recordó al poeta asesinado el 15 de mayo de 1963, hace exactamente 45 años. Ella tuvo la generosidad de agradecerme, en nombre de la familia Heraud, lo que yo apenas pude balbucear en aquellas líneas que ­evocaron la imagen de un poeta que sólo quería que su patria fuera hermosa y justa y que pereció acribillado en ­“ese paraje humeante” que más tarde, en su discurso de aceptación del premio Rómulo Gallegos, recordaría también, doliente e indignado, Mario Vargas Llosa. Hoy le toca a Cecilia recordar a su presente hermano. Que los encumbrados asistentes a la reunión que ha feriado a Lima se enteren de que el Perú no es sólo negocios y oportunidades. Que sepan que nuestro país tiene deudas viejas y deberes olvidados. Y que Javier Heraud también nos encarna y nos encara. (¡Pensar que hoy el buen Javier sería llamado, gracias al triunfo semántico de la Caverna, un terrorista!)

“Hace 45 años Javier Heraud fue muerto en el río Madre de Dios, en ese río enorme donde paradójicamente se ha instalado la base de lo que será el puente que unirá la carretera interoceánica que se espera traiga progreso y desarrollo en la zona. Hace 45 años, Puerto Maldonado, capital del departamento de Madre de Dios, era un pueblito de apenas unas cuadras y unos pocos miles de habitantes –no sé exactamente cuántos–.

Yo visité la tumba de mi hermano en noviembre de 1963, ­apenas unos meses después de su asesinato, y aprecié el atraso y el ­abandono. Javier, en realidad, iba de paso a Puerto Maldonado. No fue a quedarse ni a iniciar allí ninguna acción. Según versiones que recogí, el pueblo fue azuzado por curas y autoridades, los gamonales de siempre que tienen miedo a perder lo que tienen. Y lo mataron: a él, que sólo quería luchar por los pobres de su tierra.

Desde entonces acudí a su tumba en varias oportunidades y me hice amiga de algunos pobladores y autoridades, gente buena que cuidó la tumba de Javier con amor y dedicación. El cementerio “Los Pioneros” era un hermoso lugar donde paseaba y charlaba con Javier. El día de hoy su abandono es impresionante. Un lugar que debería ser la memoria colectiva del pueblo y sus precursores es un lugar abandonado, con maleza que no permite ver más allá de unos metros. La hermosa puerta de hierro fue clausurada y se abrió otra en una esquina, en lo que antes era el final del cementerio. Se ingresaba por allí y se lograba llegar casi sólo hasta la tumba de Javier. Lo demás estaba abandonado y hasta las tumbas habían sido destrozadas, no sé si por robos o por los traslados al nuevo cementerio.

Pero este 29 de abril la tumba de Javier estaba limpia y cuidada como siempre. Un cartel pegado decía: “Gracias hermanitas por venir a visitarme. Javier”. Ni el amigo que nos esperaba sabía que habíamos iniciado el viaje de regreso de Javier a Lima.

He dormido todo/ un año/ o tal vez he muerto/ sólo un tiempo/ no lo sé./ Pero sé que un año/ he estado ausente,/ sé que un año he descansado,/ sé que en ese tiempo/ las moras y las frutas/ secaban sus raíces/ triturándolas/ de sabor y regocijo/. Yo descansé/ en la tierra/ y felizmente/ mi corazón no se secó con la humedad/ del llanto,/ no sollozó,/ no reclamó tristezas pasadas/.

He vuelto ya./ Mamá, papá,/ he vuelto. Hermanos,/ aquí estoy/ como antes,/ cantando en las noches del invierno/ con mi seco corazón de pan y piedra/. Gustavo, tú has crecido/. ¿Y ya no cuentas/ con los dedos/ y ya no lees/ letra a letra/ y ya no sueñas/ con los tigres y elefantes?/ Es cierto, padres,/ hermanos, aquí estoy./

He estado un largo año/ tendido en la hierba del olvido/ cubierto por las hojas/ del ­amor y del otoño/. Ya he descansado un poco,/ lo confieso,/ yo partí/ sin despedirme,/ pero es que en mi corazón/ no cabían ya más flores/ en mi corazón no entraba ya/ el duro secreto de la vida/…

Y seguía caminando,/ pensando en el pan/ caliente de la casa,/ saboreando el arroz/ preparado por mi madre,/ sintiendo a mi cama con sus sábanas felices…/

Pues sí, trajimos a Javier de vuelta a Lima, a descansar junto a mi padre y cumpliendo un deseo vivo de mi madre. Ella misma firmó el poder que nos daba para iniciar las gestiones del traslado. Y lo hicimos con mucho amor.

Pedimos al Equipo Peruano de Antropología Forense para atenderlo como Javier se lo merecía. Yo deseo expresar la sensación que sentí cuando sus huesos aparecieron increíblemente ante nuestros ojos. Era como si Javier nos estuviese diciendo: “los he estado esperando 45 años”.

José Pablo y Franco han limpiado y recogido cuidadosamente el cúbito, el radio, el fémur, su mandíbula, sus dientes, vimos la muela del juicio apareciéndole, como justamente suele hacerlo, entre los 20 y 21 años (los que él tenía), su húmero, su tibia y peroné, su hermosa cabeza, su pelvis… Fue un regalo de hermano. Y el dolor de tantos años se transformó en ese consuelo que buscan todos los que pierden a un ser amado al que no pueden dar sepultura.

Hemos traído en ­avión a Javier, lo hemos tenido ­una noche con nosotros y lo hemos despedido los hermanos cantando Porque mi patria es hermosa,/ como una espada en el aire,/ y más grande ahora y/ más hermosa todavía,/ yo hablo y la defiendo con mi vida…
Y lo hemos sepultado junto a nuestro padre, según expreso deseo de esa mujer maravillosa que le dio vida y que ha vivido esperando este momento.

Por primera vez, al decolar el avión de Puerto Maldonado, no se me quebró la garganta por el llanto como cada vez que partía dejándolo solo en esas tierras. Ahora podremos visitarlo siempre y llevarle flores a su tumba. Si bien ­eso no lo devolverá con vida, sí nos dará consuelo y nos ­ayudará a ser mejores que antes, como él hubiese querido.

* Tomado de La Primera.

viernes, 9 de mayo de 2008

Represión en San Marcos

Estudiantes rechazaron mutilación del campus universitario. Cerca de un millar de alumnos intentaron marchar al Congreso y fueron violentamente impedidos por la policía, que incluso ingresó a la universidad y dejó un saldo de 17 heridos y 24 detenidos que se encuentran en Seguridad del Estado.
Se agudiza el problema. Ayer los estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tuvieron quizá el día más intenso en su campaña de defensa de los terrenos de esa casa de estudios. Alrededor de un millar de universitarios fueron duramente reprimidos por efectivos de la Policía Nacional, quienes además de hacer uso de bombas lacrimógenas los golpearon incluso en el interior de su alma máter.

¿El objetivo? Impedirles que marchen al Congreso de la República, donde iban a solicitar que se "reformulen" las obras del by pass en el cruce de las avenidas Venezuela y Universitaria. En esta construcción se usarán 28 mil metros cuadrados del campus universitario.

El enfrentamiento, el más intenso en los últimos 8 años en San Marcos, dejó un saldo de 24 estudiantes detenidos, 17 heridos y una decena de policías contusos.

Según manifestaron los mismos estudiantes, el enfrentamiento comenzó después de que la policía les impidiera realizar su marcha hacia el Congreso. Esta no contaba con el permiso de la Prefectura de Lima.

"Todo empezó cuando ellos lanzaron bombas lacrimógenas y piedras. Hicieron un cerco y no nos dejaron marchar", contó Andrea Torres, estudiante de Ciencias Sociales, quien además fue agredida por la propia policía en el interior de la ciudad universitaria.

"QUE NO SE VULNERE"

Otro de los estudiantes señaló: "Nuestra intención era hacer conocer a la sociedad, mediante una marcha pacífica, que estamos de acuerdo con el by pass siempre y cuando no se vulnere el campus universitario", dijo Marco Trigoso Suárez, de 27 años, miembro del Tercio Estudiantil de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

El intercambio de piedras y gases lacrimógenos se inició al promediar las 11.30 am y duró aproximadamente una hora y media. Este se produjo en la puerta 3 de la referida casa de estudios y causó daños en negocios y viviendas.

Incluso uno de los vehículos que se hallaban en el lugar del enfrentamiento quedó totalmente destrozado. Un grupo de estudiantes quemó un "rochabús". Durante el intercambio de proyectiles se observó a estudiantes con capuchas y hondas. Según declaraciones de los mismos sanmarquinos, hubo personas que se infiltraron con la finalidad de causar destrozos y pánico.

Lo cierto es que alrededor de 80 efectivos del orden ingresaron a la universidad –que tiene parte del cerco perimétrico demolido– y procedieron a detener estudiantes. La medida causó la inmediata reacción de alumnos como Rocío Robles, que denunció que se había "violado la autonomía universitaria". "Esto es ilegal", decían los estudiantes enardecidos por la represión.

También exigieron que se manifieste el ministro del Interior, Luis Alva Castro, y explique quién autorizó a los efectivos su ingreso a las instalaciones de San Marcos.

De otro lado, John Prado, abogado de un grupo de alumnos de la Facultad de Derecho, precisó que a los detenidos se les imputa el delito contra la tranquilidad pública, en la modalidad de disturbios.

El letrado solicitó un reconocimiento médico para los estudiantes luego de que fueron reprimidos con violencia.

"INGRESO ILEGAL"


El ingreso de la policía a la universidad causó daños en su infraestructura. Se notaban vidrios destrozados en las facultades de Ingeniería Indutrial, Biología, Ciencias Contables y Derecho.

Efectivos de la policía, incluso, lanzaron bombas en el interior del comedor y detuvieron a estudiantes y hasta a trabajadores sanmarquinos. "Ellos no tienen nada que ver. Son inocentes", gritaban.

Los universitarios heridos fueron trasladados a la misma clínica universitaria y los policías contusos al hospital de la PNP.

Dos de los estudiantes, heridos de gravedad, fueron trasladados al Hospital Daniel Alcides Carrión. Ambos tenían traumatismo encefalocraneano. El resto presentaba fracturas y contusiones. Uno de los estudiantes, incluso, fue impactado por una bomba lacrimógena en la mandíbula.

LA RESOLUCIÓN

Recordemos que el pasado 5 de mayo la universidad emitió una resolución rectoral en donde se resuelve la "paralización inmediata de las obras del campus universitario hasta hacer efectiva la reformulación de la obra".

Asimismo, la anulación del anillo vial y la pista adyacente de la avenida Germán Amézaga. También la reducción de los carriles de la Venezuela, el mantenimiento actual del cerco perimétrico y de los cuatro carriles de la Universitaria, priorizando la sesión de terreno para la construcción de veredas y paraderos.

Hasta el cierre de la presente edición, el rector Luis Izquierdo no se manifestaba al respecto y los estudiantes detenidos fueron trasladados a Seguridad del Estado.

LO QUE DIJO LA POLICÍA

Por su parte, el general PNP Javier Uribe, jefe de la Sétima Dirección Territorial de la Policía, señaló que entre los policías heridos están el jefe de la División Territorial Nº 2, Coronel PNP Víctor Ordinola, quien recibió una pedrada en la parte posterior de la oreja.

Dijo que el enfrentamiento ocurrió porque los alumnos insistieron en la violencia. "Nos hemos visto obligados a hacer uso de los gases. En realidad, nosotros hemos tenido un requerimiento, hace más o menos 20 días, del rector, con relación a la participación de la PNP justamente para proteger a estudiantes que no están en este grupo de disturbios", dijo.

¿USO RACIONAL?

"Hemos hecho uso racional y progresivo de la fuerza, conforme prevé la ley y los reglamentos. Primero hemos usado agua y luego gases. Lo que sí no puedo negar es que hayamos ingresado hasta los jardines del entorno de la universidad, pero tenemos los documentos que nos cursó el rector (el 29 de abril) para darles las garantías a los estudiantes, profesores y a todos los ciudadanos que ingresen a la ciudad universitaria", indicó Uribe.

También sostuvo que desde el 2 de mayo ya tenían reportes sobre la posibilidad de una toma de la San Marcos para el 5 mayo.

BURGA: ‘‘SE VIOLÓ AUTONOMÍA UNIVERSITARIA"

El ex rector de San Marcos Manuel Burga Díaz condenó el ingreso de las fuerzas policiales al recinto universitario y recomendó a las actuales autoridades de esa casa de estudios exigir la más profunda investigación y drásticas sanciones para los responsables de "tamaña violación de la autonomía universitaria".

Según el historiador, sólo es posible el ingreso de la fuerza pública a un campus universitario cuando hay un mandato judicial, un pedido del rector o cuando hay delito flagrante al interior, y "ninguna de estas condiciones se dio en la universidad, por lo que se trata de una violación".

En cuanto a la razón de las protestas universitarias, Burga dijo que los reclamos son justos, por cuanto se quiere despojar a la universidad de casi 3 hectáreas. "Los alumnos reclaman que se modifique el proyecto porque entienden que el convenio firmado con la Municipalidad de Lima es perjudicial para la universidad".

Manuel Burga dijo creer que hay tiempo para modificar el convenio que dio origen al proyecto que ejecuta la municipalidad sobre 2.8 hectáreas del terreno de San Marcos. "Desde todo punto de vista el convenio es perjudicial porque no se ha compensado a San Marcos. Además, las áreas tomadas fueron consideradas como terrenos eriazos, cuando el precio comercial hubiera permitido recaudar US$ 2.5 millones".

Finalmente dijo que ante el acuerdo de todos los estamentos universitarios para modificar el convenio, la municipalidad debería reconsiderar su postura y evaluar esta propuesta.

* Tomado del Diario La República.

jueves, 8 de mayo de 2008

Poder Judicial ordena liberación de Melissa Patiño

Joven poeta es excarcelada del Penal de Màxima Seguridad de Chorrillos

Al decretar su excarcelación, la titular del Primer Juzgado Penal Supraprovincial de Lima estableció un pago de mil soles y determinadas normas de conducta que la joven deberá cumplir.

El Poder Judicial ordenó la liberación inmediata de Melissa Patiño, la joven estudiante que fue recluida en el penal de Chorrillos, tras haber sido detenida en febrero por su supuesta colaboración con el terrorismo.

Según Silvia Romero, abogada de la acusada, el Primer Juzgado Penal Supraprovincial de Lima accedió al pedido de variación del mandato de detención por comparecencia debido a que en el transcurso del proceso se ha desvanecido la probabilidad de que Patiño Hinostroza evada la acción de la justicia o pueda perturbar la actividad probatoria.

Se supo, además, que la titular de este juzgado, Jéssica León Yaragno, estableció un pago de mil soles y determinadas normas de conducta que la joven deberá cumplir. En las próximas horas, la resolución será tramitada ante las autoridades del INPE, de acuerdo a información del programa No hay derecho, de Ideeleradio.

Por otro lado, Romero Borda ratificó que la denuncia contra Patiño era inconsistente, pues los actos que se le atribuyen no configuran el delito penal por el que se le acusa, ya que la estudiante solo asistió al Congreso que la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) organizó en Quito.

"En ningún momento mi patrocinada participó, organizó, preparó, condujo o adiestró acciones terroristas, actividades tipificadas en este delito", manifestó la abogada.

Como se recuerda, la joven fue detenida en Tumbes luego de regresar del foro de la CCB.