Una de las mayores cualidades de los grandes bailarines de ballet es que al bailar parecen flotar sobre la música, en una fusión perfecta que depende del trabajo cerebral llevado al extremo, pues exige planear una secuencia de movimientos, integrar la información auditiva, activar la memoria de largo y corto plazos, pero también expresar sentimientos; es decir, traducir el movimiento en arte. Además de tener un cuerpo delgado, fuerte y flexible, el buen bailarín debe ser una persona inteligente, con un desarrollo neurosicológico superior.El ballet, apesar que es un arte que involucra la atención, la memoria, la voluntad, la sensibilidad, la emoción, y muchas modalidades sensoriales además del movimiento, no es una disciplina popular ni muy extendida. En el puerto su enseñanza se reduce a pequeños círculos y es prácticamente inexistente. En ese sentido, el Taller de Ballet que empezará a dictarse el 12 de mayo en el Centro Cultural Centenario de Chimbote constituye un valioso aporte a la difusión de las emociones estéticas. El curso será dictado por el coreógrafo, bailarín profesional y especialista en ballet, Paul Barboza, director a su vez de "Orígenes", agrupación artística con 20 años de trayectoria en escena. Dirigido a alumnos entre 4 a 16 años, el Taller de Ballet se dictará dos veces por semana. Las inscripciones están abiertas en la sede del Centenario (Alfonso Ugarte Nº 800) o en los teléfonos 325175 y 321026.























