sábado, 8 de mayo de 2010

Un poema de Oquendo de Amat, en el Día de la Madre

Porque siempre ha representado el amor y la solidaridad para con quienes de verdad lo necesitan, porque me enseñó a leer, a escribir y ha estado a mi lado en las circunstancias más adversas y en los mejores momentos de mi vida, este abrazo y la foto posteada -a manera de saludo- es para Tere, mi madre, y para todas aquellas madres peruanas que con su enorme e impagable esfuerzo sacan adelante sus familias, la sociedad y el país. ¡Feliz Día de la Madre!... Para ellas este poema inmortal:
Madre
Carlos Oquendo de Amat
Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas
mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante
un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura
a tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso
entre ti y el horizonte
mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos
porque ante ti callan las rosas y la canción.

2 comentarios:

  1. tenía que poner algo aquí...
    sí pues, yo aprendí a escribir por culpa de mi mamá y la suya... a una la extraño y a la otra no (porque todavía está viva, uf.)
    La vida de las mamás es un misterio, más que el de los hijos.
    Bonita tu mamá. Bastante.

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  2. gracias por tus palabras, anahí. a mi madre le debo todo. qué sería de mi sin ella. muchas gracias por pasar por aquí a comentar. un abrazo

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