miércoles, 13 de febrero de 2008

La santa cede: Tres al hilo

El libro marginal de Chimbote, se presentó ante más de 400 personas en auditorio de la UPSP y al día siguiente en gran performance en el prostíbulo de Tres Cabezas

Augusto Rubio Acosta

Tres al hilo: Bar Chissita, auditorio UPSP y prostíbulo de Tres Cabezas. El libro marginal de Chimbote se presentó la semana pasada en el puerto rompiendo los esquemas del trabajo cultural realizado a través de todos los tiempos en la ciudad y el país. A continuación, la breve crónica de la movida escena literaria desarrollada estos días:

Las seis de la tarde bajo las poncianas del amplio patio en el lenocinio de Tres Cabezas y la docena de estudiantes de la Universidad Nacional del Santa se muestran nerviosos: inquietos unos (las manos en los bolsillos), temerosas otras (cubriéndose el rostro). Los medios de comunicación escrita, hablada y televisada de la ciudad, del país, y hasta una cadena norteamericana de noticias, han llegado puntuales. Son las seis y los sesenta chimbotanos citados anticipadamente en la Plaza de Armas han llegado en combis, station wagon y violaticos hasta este espacio para confundirse con parroquianos, meretrices, poetas, profesores y choferes de la línea de transportes al prostíbulo, y presentar el libro que ha motivado este auténtico desborde popular.
EN REPRESENTACIÓN DE “LA CASA”
A diez minutos de Chimbote, se inicia la primera e insólita presentación de una obra literaria en un burdel peruano. Desde la mesa de honor, la administradora del lenocinio da la bienvenida a la legión de escritores que se han dado cita junto a la masa, agradece encarecidamente la presencia del mundo cultural portuario y anuncia otorgará las facilidades del caso para el funcionamiento en su local de la Biblioteca Popular “Los Inocentes” (bautizada así en homenaje al emblemático libro de cuentos de Oswaldo Reynoso), así como para la instalación del busto a José María Arguedas en el vestíbulo del recinto.
“Gracias por venir, señor Reynoso, señores Rubio Acosta y Guzmán Aranda; los escritores son bienvenidos a esta casa. Agradecemos también a ustedes por la donación de libros que nos han hecho, gracias por escribir un libro como La santa cede, pronto tendremos listo todo para la biblioteca y volveremos a reunirnos como hoy en otro evento para inaugurar el busto…”. La administradora de Tres Cabezas se ha dirigido al auditorio que –enfervorecido- atina a aplaudir.
HABLA OSWALDO
El turno en el micrófono es ahora de Oswaldo Reynoso y de Jaime Guzmán. El primero se refiere a la calidad narrativa de los cuentos, relatos, crónicas y testimonios de los cuales está compuesto el libro:
“Todo el mundo en el país ya está enterado desde hace tiempo que en Chimbote se vive una verdadera fiebre por la literatura. Lo de anoche en el auditorio de la Universidad San Pedro, con más de cuatrocientas personas abarrotando el local no es ninguna novedad. Yo he venido muchas veces a este puerto, aquí la gente acostumbra llenar los espacios y no sólo son estudiantes obligados a asistir bajo amenaza por sus profesores de literatura. ¡No! En Chimbote -y una fiel demostración de esto es la asistencia de hoy en este lugar de esparcimiento- los lectores llegan por su propia cuenta. Yo me regocijo de que Jaime y Augusto hayan editado este bello y delicioso libro con el que estoy seguro saldrán como nunca antes de gira para presentarlo por todo el Perú…”
EL TURNO ES DE JAGUAR
Los aplausos se repiten y se encienden las primeras luces al interior de Tres Cabezas. Está anocheciendo y los parroquianos empiezan a inquietarse aún más. Jaime se dirige a todos remitiéndose a la forma en qué fue concebido el libro, a la manera cómo se fue gestando y cómo llegó al día del parto sin ningún inconveniente. Entonces, mientras nuestro amigo se refería también al maestro de todos, mientras José María Arguedas parecía estar presente con nosotros en el espacio que él tanto respetó y donde forjó su póstuma novela “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, mientras luego el suscrito agradecía a los presentes por su presencia y se hacían diversos anuncios de carácter descentralizador y cultural, sucedió un hecho sin precedentes: las trabajadoras sexuales de Tres Cabezas empezaron a adquirir “La santa cede” por iniciativa propia, solicitando el autógrafo de los autores y de Reynoso incluido.

DEMONIOS SUELTOS
La presentación en Tres Cabezas, lejos del anecdotario y el hecho irreverente que significó la presencia de escritores, lectores, periodistas y público diverso en ese espacio marginal de la ciudad para la presentación del volumen de narrativa erótica de Chimbote, sirvió también para romper esquemas, desatar ataduras y para que algunos de los autores presentes en el libro y no pocos lectores liberasen sus demonios y se quedaran a disfrutar ampliamente de la noche en el nuevo centro de recreación que muchos pisaban por vez primera. ¿El resto? El resto regresaron a la ciudad y al nuevo centro cultural del puerto en que se ha convertido últimamente el Bar Chissita, legendario bebedero del jirón Espinar donde anclan a menudo poetas y narradores que han decidido aperturar un ciclo de recitales de poesía y lectura de cuentos en las próximas semanas.
“YA FUERON”
Redacto esta crónica breve que mañana se tornará amarillenta (y servirá seguro para envolver el pescado que despacha la gente menesterosa en El Progre) y que hoy sale a la luz en esta página editorial de La Industria de Chimbote, mientras suena el teléfono y se agregan al messenger los que no fueron, los que dudaron, los que no confiaron en La santa cede y terminaron lamentándose. Para otra vez será, amigos, para otra vez será (debería decirles nunca) porque algo como esto que relato –Jaime y yo lo sabemos- nunca, nunca volverá a repetirse.
TODO EMPEZÓ EN EL CHISSITA
La movida semana que antecedió al lanzamiento de “La santa cede” se inició en el legendario Bar Chissita, del jirón Espinar. ¿La razón? La conferencia de prensa sobra la presentación del libro en un lugar aparentemente inusual para el quehacer cultural. Todos los medios de comunicación de Chimbote estuvieron presentes y se absolvieron toda la clase de dudas respecto al libro.
La invitación formal y de cartón colorido y corrugado empezó a recorrer las calles en manos de Jaime y el suscrito quienes repartimos las seiscientas invitaciones a cada uno de los invitados. Una ardua pero necesaria tarea.
EN EL AUDITORIO SI HAY MILAGROS
Más de cuatrocientas personas –entre profesores, estudiantes, profesionales, amas de casa, escritores, poetas y comerciantes- colmaron el recinto universitario de la UPSP el viernes 8 de febrero. La música de Memoramdum y de Daniel Cortez, de los Rumbaney´s, hicieron las delicias del público, mientras el discurso y la reflexión a la hora de presentar el libro tuvo en el narrador Oswaldo Reynoso y la poeta e directiva de la Cámara Peruana del Libro, Doris Moromisato, los interlocutores precisos.
La noche del viernes se batieron todos los récords de ventas en presentaciones de libros en Chimbote. Los editores se cansaron de autografiar ejemplares e hicieron extensiva la invitación a la masa a proseguir la bohemia cultural en algún lugar de la ciudad. “Mañana sábado 9 de febrero tenemos una cita con la historia. La concentración será en la Plaza de Armas a las 5 de la tarde. ¿Qué más? …¿Cómo que qué más si el resto lo saben todos y lo comenta el pueblo en las calles?... La insólita presentación en Tres Cabezas se inició a la hora pactada, pero eso ya es historia conocida; si hasta alguien publicó una crónica en Chimbote estos días que han pasado que empezaba (creo), así:
“Las seis de la tarde bajo las poncianas del amplio patio en el lenocinio de Tres Cabezas y la docena de estudiantes …”

1 comentario:

  1. ¡Qué delicia de crónica!
    Bendiciones episcopales a los autores de semejante pandemonium. Me quito el bonete, repetuoso ante la descocada imagen. La literatura es capaz de hechizar, incluso, a las alegres trabajadoras sexuales de Chimbote que, de paso, demuestran que no sólo son mujeres de la vida, sino, también, mujeres de palabra.
    Va un abrazo a Augusto Rubio Acosta y a mi amigo Hermógenes que me chismoseó la maravillosa historia, con un justo reclamo: La próxima, inviten ¡Carajo!

    Armando Caicedo
    www.VivaelObispo.blogspot.com
    caicedoa@aol.com

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