miércoles, 11 de marzo de 2009

El museo imposible

Posteado en Puente aéreo la semana pasada, este blogger no pudo evitar compartir estas líneas de Faverón Patriau:

Pídanle al ladrón que construya la cárcel. Es posible que se niegue, ¿o me equivoco? El rechazo del gobierno a la donación alemana de dos millones de dólares para la construcción de un Museo de la Memoria es mucho más que un exabrupto atrabiliario, una inelegancia supina y un atropello al recuerdo de los caídos y las condiciones en que cayeron.

Es, sobre todo, un síntoma de la corrosiva decrepitud moral del presidente García, su círculo y quienes lo apoyan en la negativa, es decir, aquellos que compartieron la culpa de los miles de muertes y ahora quieren echar tierra sobre el pasado, enterrarlo en una tumba tan negra y olvidada como cualquier fosa común.

Una cosa es especialmente triste, al menos para mí: recordar que García ya era esta misma persona, con este mismo pasado, estas mismas culpas y esta misma hipocresía cuando los peruanos lo volvieron a llevar a la presidencia. El hecho de que García sea hoy nuestro presidente es la mejor muestra de la violenta degradación que el olvido indiscriminado es capaz de producir: poco demora la memoria social en olvidar a los delincuentes, los ladrones, los incapaces, los corruptos, los criminales, la bajeza de sus actos, la caída a la que nos llevaron, a la que nos llevan.

Un Museo de la Memoria no sólo tendría que recordarnos los cadáveres de los asháninkas aniquilados por Sendero, los agricultores degollados en la sierra por el terror maoísta, los campesinos volados a dinamitazos por las fuerzas armadas.

No sólo tendría que mostrarnos otra vez la sonrisa de Fujimori caminando entre los cuerpos de los que mandó a acribillar cuando estaban rendidos. Ese museo también tendría que mostrar las ruinas de El Frontón destruido por García y Giampietri, los cientos de cadáveres, los documentos de su propia violencia, la ineptitud de sus respuestas al terror, la inmundicia de sus métodos.

¿En algún país del mundo, un gobernante criminal construye un museo que le recuerde al pueblo, entre otras cosas, los delitos que él mismo cometió, los abusos y las torpezas de su propia historia, la brutalidad que él representó en el pasado y que puede representar nuevamente, en cualquier momento?

García no va a construir ese museo; se va a encargar de que eso no suceda nunca. Y si no fuera así, si permitiera su construcción, trataría que la historia contada por ese museo apareciera cercenada de ciertas partes, todas las que lo recordaran a él, sus aliados y sus gemelos como lo que son.

Pídanle al ladrón que construya la cárcel. Si acepta, sabrá dónde poner el túnel para su escape. García (como Fujimori) no quiere que recordemos, para que no podamos limpiarnos. Nos prefiere amnésicos, más amnésicos que nunca. Porque sólo en un país atrapado y hundido en la impureza de las memorias reprimidas, alguien como García puede seguir teniendo poder.

El museo es importante, no por las cosas que encierre sino por la lógica con que las disponga, y más por su capacidad de promover acciones y reflexiones que por su valor como ruina o como reliquia.

Pero, por favor, no releguemos los simbolizado para privilegiar al símbolo: lo realmente importante es la memoria y su capacidad de guiarnos hacia afuera del túnel. La memoria la podemos ejercer sin que García construya museo alguno: la memoria no está en ningún edificio: la memoria somos todos.


* Ilustra este post una fotografía de los que se rindieron en el Frontón.

3 comentarios:

  1. garcía es tan genocida como el amarillo de fujimori. genocida con MAYUSCULA!!

    el que no quiere acordarse que no se acuerde, es su problema. nosotros si lo tenemos presente. demasiadas muertes de inocentes, qué más....

    sandro vega f.

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  2. Gucho,el museo de la memoria era un imperativo en una sociedad dividida creo que un museo hubiera tenido un valor simbólico que hubiese ayudado a realizar catarsis y reflexionar sobre nuestros momentos más oscuros y Alan García tiene un lugar preferente en ellos, él bien lo sabe, pero una amnesia selectiva e hipócrita y canallesca lo hace "olvidar" (tamaño sinverguenza!!!).
    literaverba

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  3. ya no se quiere acordar de sus genocidios el chancho garcía..
    habráque refrescarle la memoria

    sandro f.

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