jueves, 30 de abril de 2009

"El tercer mundo está dentro del primero"

"Hay que asustarse cuando un Estado dice representar a una única nación”, asegura Judith Butler, eminente filósofa estadounidense que trabaja los cruces entre género, identidad y política. Referente ineludible de la teoría queer y de la filosofía política contemporánea, la militante feminista e investigadora afirmó en entrevista con Crítica, de Buenos Aires, que es imposible fijar identidades homogéneas y estables tanto en el terreno del sexo y la sexualidad como en el de las nacionalidades y que “los intelectuales deben reconstruir el mapa, porque los mapas actuales no siempre se corresponden con las realidades políticas”.

En su último libro ¿Quién le canta al Estado-nación?, usted dice que el Estado no sólo se encarga de vincular a la gente sino también de desvincularla y de expulsarla. ¿Por qué?

No tiene sentido tener un Estado que representa a una sola nacionalidad porque las poblaciones están muy mezcladas y siempre hay muchas en cualquier Estado. Si un Estado-nación remite a una sola nación por Estado, siempre va estar involucrado en deportación y exclusión: ella denuncia que los apátridas y los refugiados son una condición estructural del Estado-nación.

Usted dice también que las personas que viven en los territorios en que funciona un estado de excepción no tienen protección legal, aunque sí tienen vidas cargadas de poder.

No hay que pensar el problema como si el Estado sólo se encargara de dar protección legal. El Estado también tiene también un poder activo o productivo. Siguiendo a Foucault podemos decir que el Estado no sólo asegura derechos, también produce poblaciones. Los apátridas se transforman en una categoría de persona, mientras quienes están protegidos por el Estado son ciudadanos. Cada Estado se encarga todo el tiempo de producir una separación clara entre estas dos clases.

¿Y eso se da igual en el primer mundo que en el tercero?

Creo que trabaja diferente, pero hay que recordar que el tercer mundo está dentro del primer mundo: ya no existe más la división topográfica. Incluso en Buenos Aires tienes primer mundo, segundo y tercero. En California, donde yo vivo, tenemos apátridas, inmigrantes ilegales. Ellos son parte del tercer mundo.

1 comentario:

  1. no es por nada pero parece hombre la flaca esta. y hasta se parece a mi abuelita qepd

    jajajajaja

    tapòn

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