martes, 26 de mayo de 2009

Siempre Watanabe

Hace unos días ADN, el suplemento cultural del diario La Nación de Argentina, publicó una interesante reseña sobre La piedra alada, el poemario de José Watanabe, reeditado por Pre-Textos. Su autor, Pedro Rey, se refiere en los siguientes términos al autor de "El guardián del hielo":

Watanabe, que murió demasiado temprano, hace dos años, es un caso singular dentro de la última poesía latinoamericana. Nació en Laredo, un misérrimo pueblo del noroeste peruano, de madre andina y un padre japonés que lo introdujo en el arte del haiku. La familia era pobrísima, pero un golpe de suerte (la justicia poética existe: los padres ganaron la lotería), le permitió el traslado a la cercana Trujillo y luego a Lima, donde el futuro poeta comenzó estudios de arquitectura.

La poesía funda su mito en aquellos orígenes. Por un lado, está el pueblo y la naturaleza que lo circunda. Ese territorio de la infancia aparece y reaparece en la colección, no como nostalgia, sino como espacio que permite que proliferen la memoria y la imaginación. En el pueblo "la vida/ transcurre como una lenta ceremonia/ y el tiempo es más mesurado"; la hambruna puede ser "una especie de inocencia" y los problemas de próstata encontrar un arcaico tratamiento ad hoc .

La nota completa aquí.

2 comentarios:

  1. la nostaklgia hace de mi lo que quiere cuando me acuerdo de las recitales de pepe watanabe, el viejo amigo de todos nosotros los estudiantes en su taller de poesía. cómo te extrañamos guardiàn del hirelo, tanto...

    gino

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  2. wata. te extramos viejo.

    ganoza

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